Florencia Singular

Curiosidades para asombrar

Historias, leyendas y rincones que convierten un paseo en una aventura. Perfectas para enganchar a los niños… y a los mayores.

🎆 ¡Coincidencia! Llegáis el día del patrón

24 de junio · Festa di San Giovanni

El 24 de junio —vuestro día de llegada— Florencia celebra a su patrón, San Juan Bautista. Es la gran fiesta de la ciudad: por la mañana, cortejo histórico; por la tarde, la final del Calcio Storico (un fútbol-lucha del siglo XVI en la Piazza Santa Croce); y por la noche, los famosos "fochi di San Giovanni", fuegos artificiales sobre el Arno, visibles desde los puentes y el Piazzale Michelangelo (suelen ser hacia las 22:00). Si llegáis con fuerzas, asomarse a verlos es un recuerdo irrepetible. (Conviene confirmar el programa exacto de 2026.)

10 curiosidades florentinas

01 · Las ventanitas del vino

Buchette del vino

Buchetta del vino en una fachada florentina

Repartidas por las fachadas hay pequeñas ventanitas de piedra, del tamaño de una botella: son las buchette del vino. Hace siglos, las grandes familias —los Antinori, los Frescobaldi— producían vino en sus fincas toscanas y lo vendían directamente al público desde su palacio urbano por ese hueco, sin intermediarios y sin pagar el impuesto del tabernero. Se cuentan más de 150 buchette repartidas por el centro histórico, casi siempre con un pequeño arco o frontón de piedra y, a veces, una placa que recuerda los horarios de venta de hace cuatro siglos.

Durante la peste de 1630 resultaron utilísimas: permitían pasar la botella y cobrar la moneda sin contacto entre vendedor y cliente. La pandemia de 2020 las puso otra vez de moda y algunas reabrieron sirviendo copas de Chianti o ¡helado y café! In situ, fijaos si la ventanita conserva la puertecita de madera original y buscad la inscripción "Cantina" tallada encima. Jugad a contar cuántas encontráis por el Oltrarno.

02 · El cerdito de la suerte

Il Porcellino

La fuente del Porcellino en el Mercato Nuovo

En el Mercato Nuovo (también llamado Loggia del Porcellino) hay un jabalí de bronce con el hocico brillante de tanto frotarlo. El "cerdito" —en realidad es un jabalí— fue fundido por Pietro Tacca hacia 1633, copiando un mármol griego que los Medici tenían en los Uffizi. La tradición pide acariciarle el morro y dejar una moneda en la boca: si al caer rueda por la rejilla del agua, tendrás suerte y volverás a Florencia.

Fijaos en la base: bajo las patas del animal hay caracoles, ranas, lagartos y tortugas modelados con un realismo asombroso. El que veis en la plaza es una copia; el bronce original se conserva a cubierto en el Museo Stefano Bardini, en el Oltrarno, muy cerca de vuestro apartamento. Las monedas que dejan los turistas se recogen y se donan a obras benéficas de la ciudad. Un imán para los niños.

03 · El pasadizo secreto de los Medici

El Corredor Vasariano

El Corredor Vasariano sobre el Ponte Vecchio

Sobre el Ponte Vecchio hay un pasillo elevado de casi un kilómetro que conecta el Palazzo Vecchio con el Pitti, pasando por encima de los Uffizi y bordeando el río. Lo construyó Giorgio Vasari en solo cinco meses en 1565, por orden de Cosme I, para que los Medici pudieran ir del trabajo a casa sin mezclarse con el pueblo ni exponerse a un atentado.

Por eso, además, Fernando I echó a los carniceros del Ponte Vecchio (olían mal bajo sus ventanas) y los sustituyó por orfebres y joyeros: por eso el puente brilla hoy con escaparates de oro. El corredor, restaurado, ha vuelto a abrirse al público. Buscad sus ventanitas asomadas sobre el río desde el Ponte Santa Trinita.

04 · El fútbol más bestia del mundo

El Calcio Storico

Partido de Calcio Storico en la Piazza Santa Croce

Cada junio, la Piazza Santa Croce se cubre de arena y cuatro equipos —uno por cada barrio histórico, con sus colores: azul, blanco, rojo y verde— juegan un fútbol del siglo XVI que mezcla rugby, lucha libre y boxeo. Son 27 jugadores por bando y casi todo está permitido. El premio para el ganador era, tradicionalmente, una ternera.

La gran final suele ser el 24 de junio, día de San Juan… ¡vuestro día de llegada! Va precedida de un espectacular cortejo histórico con más de 500 personas en traje de época que recorre el centro. (Las entradas vuelan; aunque no entréis, ver pasar el desfile ya merece la pena.)

05 · El símbolo que veréis mil veces

El lirio rojo y "la caza del lirio"

Por toda Florencia hay un mismo emblema: un lirio (giglio) rojo sobre fondo blanco. Está en farolas, fachadas, tapas de alcantarilla, banderas y autobuses. En realidad es un iris, la flor que crecía silvestre en las orillas del Arno, y da nombre a la propia ciudad "que florece". Curiosamente, Florencia invirtió los colores de su rival (lirio blanco sobre rojo) para distinguirse.

Juego para los peques: la caza del lirio. Quien encuentre más lirios rojos a lo largo del día (en piedra, en metal, en tela…) gana el gelato de la tarde. Engancha hasta a los mayores y convierte cualquier paseo en una búsqueda del tesoro.

06 · El reloj que va al revés

El reloj de Paolo Uccello

Nada más entrar en la catedral, girad la vista hacia atrás, sobre la puerta: hay un enorme reloj pintado por Paolo Uccello en 1443. Tiene 24 horas en lugar de 12 y… sus manecillas giran al revés, en sentido contrario a las de hoy. Marcaba la hora itálica, que empezaba a contar al atardecer. En las cuatro esquinas, cuatro cabezas de profeta vigilan el tiempo.

07 · El grafiti de un genio

El perfil escondido de Miguel Ángel

En una esquina del Palazzo Vecchio, junto a la entrada, hay un perfil de hombre tallado en la piedra a la altura de la mano. La leyenda dice que lo grabó Miguel Ángel, de espaldas y sin mirar, para retratar a un pesado que le daba la lata en la plaza. Lo llaman "l'Importuno di Michelangelo". Buscadlo: es un reto para ojos atentos.

08 · Las puertas "del Paraíso"

El Baptisterio de Ghiberti

Puertas del Paraíso del Baptisterio de Florencia

Frente a la catedral, el Baptisterio tiene unas puertas doradas con escenas de la Biblia que Lorenzo Ghiberti tardó 27 años en hacer. Cuentan que el propio Miguel Ángel dijo que eran tan bellas que merecían ser "las puertas del Paraíso", y así se llaman desde entonces. Las que veis son copias perfectas; las originales se guardan en el Museo dell'Opera del Duomo.

09 · El león que da nombre a una calle

El Marzocco y la Via dei Leoni

El símbolo del poder de Florencia es el Marzocco, un león que sujeta con la pata el escudo del lirio (el original de Donatello está en el Bargello). No es casualidad: durante siglos, la ciudad tuvo leones de verdad en jaulas detrás del Palazzo Vecchio, y la calle todavía se llama Via dei Leoni. Se creía que su salud anunciaba la suerte de la república.

10 · La ventana que nunca se cierra

Una leyenda de amor (y de fantasmas)

En la Piazza Santissima Annunziata, fijaos en el palacio de la esquina (Palazzo Budini Gattai): hay una ventana siempre abierta, con sus postigos echados, que nunca se cierra. La leyenda cuenta que una joven viuda esperó toda su vida el regreso de su marido muerto en la guerra, asomada a esa ventana; al morir, cada vez que la familia intentaba cerrarla, ocurrían fenómenos extraños dentro de la casa. Así que decidieron dejarla abierta para siempre. Compruébalo: lleva abierta más de 400 años.

✿ Convertid el viaje en un juego

Imprimid una pequeña lista y repartid puntos: encontrar una buchetta del vino, frotar el morro del Porcellino, contar lirios rojos, localizar el perfil de Miguel Ángel y una placa de la riada de 1966. Quien complete la lista, premio. Más ideas en Con niños.